| ✲ | Mundos duales.
Todo aquel que vive con la ley de polaridad no es libre, pues está siempre reaccionando a las circunstancias, esclavizado a hábitos reactivos. Sin embargo, cuando uno gana perfecto conocimiento del Espíritu, no tiene que renunciar al cuerpo físico ni los cuerpos sutiles. Tiene la elección de vivir aquí en perfecta armonía con el Espíritu como su agente, y no ser molestado con la ley de los opuestos. |
| ✲ | Mundos no duales.
Dentro de los mundos superiores (celestiales) no hay polaridades, no hay opuestos, aunque las sagradas escrituras lo afirmen. Estas escrituras afirman que los buenos van a algún paraíso celestial mientras que los malos son castigados para siempre. Cuando el alma entra en las regiones de la inmortalidad, donde no existe el tiempo, en los mundos del verdadero Espíritu, por encima de los mundos psíquicos, la polaridad no existe, no hay opuestos. La luz es luz y no hay opuesto a ella, y lo mismo ocurre con los sonidos de ECK. En los mundos celestiales, al no existir polaridad, el alma es libre y solo está sujeta a la primera ley celestial: el amor, que lo es todo. |
| ✲ | Mundos inferiores dinámicos.
En los mundos inferiores, lo positivo está siempre transformándose en lo negativo, y lo negativo está siempre en proceso de transformarse en positivo. Los mundos inferiores no son estáticos, sino que están en un estado de cambio continuo. No hay nada eterno en este plano, sino el propio cambio. Por lo tanto, no hay tal cosa como un tipo masculino total en este mundo, ni tampoco podría haber un tipo femenino total, puesto que cada polo contiene una cierta cantidad del polo opuesto. |
| ✲ | El motor del cambio.
Pero tras el cambio reside en lo eterno, lo inmutable, que el ojo externo no puede ver. Es el Espíritu, que es el motor del cambio y de la existencia de todas las cosas. |
| ✲ | El tercer elemento.
Todo fenómeno, a cualquier escala y en cualquier mundo que se produzca, desde los fenómenos moleculares hasta los cósmicos, es el resultado de combinar el encuentro de dos, más un tercero. Este tercer elemento es un equilibrio entre los dos. Los tres elementos son los opuestos (positivo y negativo) y el neutro. El neutro es el camino que Buda llamó el “Camino Medio”. Por ejemplo, los tres dioses de la India: Brahma (el dios creador), Vishnu (el dios destructor) y Shiva (el dios mantenedor). Jesús lo llamó Padre, Hijo y Espíritu Santo, y se convirtió en la trinidad del cristianismo. El pensamiento científico hoy en día se da cuenta de la existencia de fuerzas positivas y negativas y de la necesidad de las dos para la producción de fenómenos: acción y reacción, magnetismo positivo y negativo, electricidad positiva y negativa, células masculinas y femeninas. Pero la ciencia nunca ha planteado la existencia de una tercera fuerza. Según la ciencia divina exacta, una fuerza, o dos fuerzas, nunca pueden producir fenómenos. La presencia del tercero es siempre necesaria para producir cualquier fenómeno. Esta fuerza neutral no es fácilmente accesible por la observación directa ni fácil de entender, pues es una fuerza de orden superior, no-dual, neutra. |
| ✲ | La dualidad parte-todo.
En los mundos de puro Espíritu, a partir del plano del alma, se perciben totalidades. No existe la dualidad parte-todo. Son mundos de luz, sin sombras. Los filósofos griegos estuvieron a punto de lograr el punto de vista espiritual. Intentaron tener una visión general cuando miraban a la vida, abordándola en su conjunto. En general, en Oriente se ve la vida a nivel global, mientras que en Occidente se ve la vida fragmentada. |